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Con el fin de poder ayudar al curioso, al indeciso o al ávido por saber, a pasar unos días inolvidables en Marruecos, hemos elaborado este sencillo retazo de opiniones, ideas e informaciones que pensamos pueden facilitar el camino del viajero que inicia su andadura por Marruecos, haciendo parada y fonda en Assilah.

Nota: Lo aquí escrito representa la opinión subjetiva de una persona, fruto de sus vivencias en Marruecos, con la que se pretende ayudar al viajero curioso y necesitado. Y nada más.

Assilah - Arcila

Por su situación geográfica Assilah es una parada obligada del viajero cuando su pretensión es adentrarse en el Marruecos más profundo y genuino; un lugar ideal para recargar las pilas tras un largo viaje, un paréntesis en el camino. Pero sobre todo Assilah es la ciudad ideal para vegetar, para no hacer nada, olvidarse de las preocupaciones mientras deambulas por sus calles sin rumbo, perder el sentido del tiempo y empaparse con las primeras dosis de las intensas sensaciones que nos esperan si nuestra intención es proseguir nuestro camino.

Marruecos es un país de fuertes contrastes: en el paisaje, costumbres, climatología, clases sociales, servicios, etc. y por tanto, cada ciudad tiene su inequívoca personalidad que la diferencia de las demás. Assilah es diferente. Lo primero que nos puede sorprender, si hemos tenido la mala suerte de haber escuchado opiniones "poco versadas" de Marruecos y de su gente, es que Assilah es más occidental, en todo, de lo que nos han podido contar y nos podemos imaginar. Sus habitantes no han sido ajenos a la presencia española durante la etapa del Protectorado y, más recientemente, a la afluencia de turistas o emigrantes. Esto, y sobre todo la proximidad geográfica a la península y la influencia de nuestros medios de comunicación, sobre todo nuestra televisión, han moldeado sus hábitos y costumbres.

A pesar de todo hay señas de identidad que son una constante en todo Marruecos, que se evidencia también en Assilah y que a los occidentales no deja de sorprendernos: La amabilidad venida de su enraizada hospitalidad, su generosa sonrisa y las manifiestas ganas de ayudarnos desinteresadamente. No es un tópico, es una realidad incuestionable, que pronto nos seduce y que se queda congelada en nuestras retinas. 

Es, en muchos aspectos, como revivir etapas felices de nuestra vida. Los niños jugando como niños y los jóvenes comportándose como jóvenes. La vida se vive fuera, en la calle; el comercio lo es todo, la ciudad parece un enorme supermercado donde todo se vende y se compra y por la tarde, cuando cae el sol, al unísono, como si se pusieran todos de acuerdo, una legión de niños, jóvenes, hombres y mujeres se dan cita en el paseo marítimo para hacer lo que más les gusta hacer: comunicar, hablar, relacionarse.

Otra excepción que sorprende al viajero conocedor de Marruecos es su Medina. La Medina de Assilah incumple todos los rasgos característicos de la Medina convencional. Es extremadamente limpia, fácil de andar en la que resulta imposible perderse, comerciantes que no atosigan acostumbrados al turista europeo, con buenos productos a la venta y una inmejorable relación calidad/precio. 

Assilah no es una ciudad de grandes monumentos ni espaciosas avenidas abarrotadas de comercios donde matar el rato. Es una pequeña, limpia, cómoda, tranquila, segura y bonita ciudad de costa; ideal para descansar, comer muy bien, bañarse o pasear por sus playas infinitas, sentarse en sus terrazas, caminar por sus estrechas calles, comprar en sus coquetos comercios, curiosear por sus mercados o comprar pescado en su puerto. Pero, por su situación y comunicaciones, también puede ser el centro de operaciones para “saltar” a otros lugares de interés como las ciudades de Chaouen, Tánger, Tetuán o Rabat; los parajes de Moulay-Bousselham, Lixus o el Rif.

 

HORARIOS:

Los comercios de Assilah abren sus puertas a partir de las 9:00 o las 10:00 h, y cierran para comer entre las 13:30 y las 14:00 horas. Por la tarde vuelven a abrir entre las 16:00 y las 17:00 horas y no cierran hasta las 20:00, 20:30 ó 21:30 h. Los Viernes por la mañana y parte de la tarde no abren la mayoría de ellos y en cambio si lo hacen los sábados y domingos. Los comercios de la Medina no tienen horarios prefijados de antemano, abriendo y cerrando al ritmo que marca el consumidor, la climatología y las constumbres.

Los bancos abren de lunes a viernes entre las 09:00 horas y las 16.00 h.. Los viernes cierran al mediodía, durante la hora del rezo, para abrir más tarde. Todos ellos disponen de cajeros automáticos que facilitan la obtención de dinero en efectivo.

En Assilah, como en España, se come más tarde que en otros países. La primera comida del día, el desayuno, se suele hacer entre las 9:00 y las 11:00 horas. Al mediodía se come entre las 14:00 y las 15:00 horas y se cena entre las 21:00 y las 22.00 horas. Sin embargo, los horarios de los restaurantes se adecuan también al ritmo de la vida laboral y turística, de modo que se puede comer a partir de las 13:00 h y hasta las 16:00 h., mientras que la cena suele servirse a partir de las 21:00 h y hasta las 23:30 h.

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