CHAOUEN - CHEFCHAOUEN: VISITA TURÍSTICA
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COMO LLEGAR. Desde Asilah se pueden seguir tres itinerario distintos (Ver accesos 1):
Ya en Chaouen aconsejamos el itinerario marcado en el siguiente plano en el que viene indicando el único acceso con vehículo a la Medina. (Aparcamiento del Parador de Turismo).
La suculenta, vertiginosa, espectacular carretera del Rif descubre al paso, un remolino de casas protegidas por unas puntiagudas montañas. Es la ciudad de Chaouen, que en bereber significa ‘los cuernos’. Un guiño lingüístico que le viene dado por los nudos montañosos que la protegen. Chefchauen, Chauen, Xauen (como se la conoce y se la nombra) parece una aparición, un oasis azulado en medio de una paleta ocre, semi-desértica, semi-divina. Situada a unos 600 metros de altura, con apenas 27.000 habitantes, unos cuantos hoteles y restaurantes, es la parada más fascinante del Marruecos que trepa por las aventureras (por llamarlas de algún modo) montañas del Rif. HISTORIA Chauen fue construida en el año 1.471 por Moulay Ali Ben Rachid con el fin de que sirviera de base para las tribus bereberes del Rif que en aquel entonces se encontraban en trifulcas con las tropas portuguesas, situadas en Ceuta. Éste era un punto estratégico que poco a poco fue moldeándose, creciendo y prosperando. En aquel entonces comenzaron a llegar a Chauen los moriscos y los sefardíes que huían de la toma de Granada en 1492. Ellos, precisamente fueron, los que comenzaron a construir las pequeñas casas encaladas con sus balcones, los techos de teja y los patios salpicados y aromatizados por limoneros y naranjos. En aquel entonces comenzaba a nacer el Chauen que es hoy. Un laberinto, pequeño y caprichoso, en el que abres una puerta y descubres que eso del edén existe, en miniatura, pero existe. También de aquel momento fueron las primeras postales de casas a medio tono entre el blanco de cal y el azul tenue y sutil. VISITA GUIADA Existe una medina, relativamente pequeña y visitable a pie, con balcones de los que penden, de extremo a extremo, coloridos telares y por la que podemos acceder, entre otras por la puerta Bab Al-Ain (A). Desde allí recorremos la empinada C/Lalla Horra y Sharia As-Saida para llegar a la deliciosa plaza de Uta el-Hamman (B), adoquinada, rodeada de cafés y restaurantes, dominada por las rojas murallas de la kasbah (C), que con sus torres rojas y almenadas dio origen a la ciudad y donde estuvo preso el mismísimo Abd-el-Krim. Fue restaurada en el siglo XVII para defender la ciudad de las tribus bereberes y de los españoles. En su interior (se puede visitar) encierra encantadores jardines de estilo andaluz y un pequeño e interesante museo, en el que destacan tanto la colección de instrumentos musicales tradicionales como los espléndidos palanquines de madera pintada. En esta plaza se encuentra la Gran Mezquita, que destaca por la forma octogonal de su minarete. En el lado noroeste hay un funduc (o caravanserai) (D), que se utilizaba ( y aún hoy en día es utilizado, especialmente en día de mercado) para acomodar a los peregrinos , viajeros y sus caballerías, merece la pena entrar y ver su patio interior, especialmente en día de mercado, es un viaje al pasado. Esta plaza es deliciosa con la puesta de sol. Es cuando los cafés, que se abren en lo alto de las casas, permiten ver el juego cromático de luces sobre las casas de la ciudad. |
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